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After the Drug Wars

After the Drug Wars


 

En un contexto en el que el fracaso de la guerra contra las drogas es evidente y en el que se aproxima la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el problema mundial de las drogas (UNGASS 2016), London School of Economics and Political Science presenta su nuevo informe “After the Drug Wars”.
El Grupo de Expertos de LSE en Economía de las Políticas sobre Drogas reconoce que la UNGASS 2016, independiente de los resultados que tenga, representa el final de una estrategia fallida y contraproducente. De esta forma, el informe pone en el centro de la discusión el escenario que viene después de esta guerra y plantea una serie de principios para la construcción de políticas de drogas basadas en los derechos humanos y el enfoque de salud pública.
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En un contexto en el que el fracaso de la guerra contra las drogas es evidente y en el que se aproxima la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el problema mundial de las drogas (UNGASS 2016), London School of Economics and Political Science presenta su nuevo informe “After the Drug Wars”. 

 

El Grupo de Expertos de LSE en Economía de las Políticas sobre Drogas reconoce que la UNGASS 2016, independiente de los resultados que tenga, representa el final de una estrategia fallida y contraproducente. De esta forma, el informe pone en el centro de la discusión el escenario que viene después de esta guerra y plantea una serie de principios para la construcción de políticas de drogas basadas en los derechos humanos y el enfoque de salud pública.

 

 

 

 
Auge y caída de la prohibición del Cannabis

 

Aunque la planta de cannabis ha sido utilizada históricamente con fines medicinales, espirituales y recreativos, lleva varias décadas sometida a un estricto control por parte del sistema de fiscalización de estupefacientes de la ONU. Varios países europeos y latinoamericanos, así como algunos estados de los Estados Unidos y Australia, han recurrido a múltiples acciones de descriminalización de la posesión del cannabis para uso personal, sobrepasando los límites del sistema de tratados de control de drogas. Esto ha llevado a un arduo debate sobre las políticas de drogas a nivel mundial y la clara necesidad de revisar los tratados para “adoptar políticas de cannabis que se adecuen mejor a las necesidades de países y poblaciones concretas”.

 

En esta publicación del Transnational Institute y el Global Drug Policy Observatory (GDPO), se presentan los resultados de la investigación realizada por Dave Bewley-Taylor, Tom Blickman y Martin Jelsma sobre la historia del cannabis en el sistema de fiscalización internacional de drogas, las reformas actuales, el alcance de la flexibilidad de los tratados y las opciones de reforma que existen. Para leer la publicación completa, haga clikc aquí.

 
Crímenes de agua: una crisis global en ascenso

En "Crímenes de agua: una crisis mundial en ascenso", una conferencia dada el 20 de febrero de 2015 en la Cátedra Brookings Mountain West, Vanda Felbab-Brown explica los principales motivos de la intensa competencia por el agua que existe actualmente a nivel global. En muchas partes del mundo, han emergido sofisticadas redes mafiosas para el contrabando del agua. Los modos de contrabando se incluyen el desarrollo de tuberías ilegales, entregas de camiones ilegales, la cooptación de los reguladores del agua, cómplices en el fraude de licencias, así como la más amplia aquiescencia del gobierno para la entrega ilegal del liquido. Ilegalmente conseguida y contrabandeada, el agua se utiliza para el consumo personal, la agricultura, la industria, y a veces para otras actividades de carácter ilegal, como la producción de narcóticos. Para ver la conferencia completa sobre este problema global haga clikc aquí.

 
Inicio Publicaciones Briefings y otros docs. Memoria Primera Conferencia Colombiana sobre Política de Drogas
Memoria Primera Conferencia Colombiana sobre Política de Drogas
2013

Universidad de los Andes, DeJusticia, Fundación Ideas para la Paz y Fundación Friedrich Ebert en Colombia - FESCOL

 

Bogotá, 16 y 17 de agosto de 2012

 

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Resumen Ejecutivo

 

Las contribuciones de los invitados a la primera Conferencia colombiana sobre política de drogas permitieron un acercamiento analítico, crítico y cualificado al problema general del cultivo, procesamiento y tráfico de drogas y del abuso de sustancias psicoactivas. Las exposiciones y los debates dieron cuenta de elementos fundamentales para caracterizar la situación actual del problema de las drogas, evaluar las políticas que se han venido desarrollando en la región para controlarlas y proponer soluciones más eficientes, integrales y duraderas. La exposición y análisis de las experiencias a partir de la situación del asunto en países como Bolivia, Colombia, México y Uruguay, entre otros, son un avance significativo para elaborar y seguir estrategias regionales y no solo locales frente al fenómeno de las drogas. Este texto resume los aportes principales que hubo durante el encuentro.

 

 

Elementos para una evaluación de las políticas de drogas


Durante la primera jornada se hizo una aproximación a la evaluación de las Políticas de drogas dirigidas a la reducción y regulación de la oferta y de la demanda.

 

En el primer caso se llegó a la conclusión de que, en general, las políticas orientadas a la reducción y regulación de la oferta (tales como la aspersión, la erradicación, el desarrollo alternativo y la interdicción) son más costosas, en términos económicos, políticos, ambientales, sociales y culturales, y menos eficientes que las que se pueden desarrollar en los lugares de distribución, comercialización y consumo. Que incluso estrategias como la fumigación debían ser suspendidas, porque tienen enormes costos humanos, de salud, ecológicos y para la legitimidad del estado en las poblaciones locales, mientras que sus beneficios en términos de reducción de los cultivos ilícitos son prácticamente nulos, pues las hectáreas fumigadas son reemplazadas rápidamente, ya sea en la misma zona o en otras. De allí la importancia de comprender el problema de la droga en su complejidad, es decir reconociendo sus diversas fases y escenarios, así como los participantes en cada uno de ellos.

 

En cuanto a las políticas dirigidas a la demanda se concluyó que, primero, es fundamental diseñarlas de cara a la fase del consumo y no solo a la producción y el tráfico. Acciones contundentes frente a la oferta no tienen ningún impacto si no existe una política coherente que considere la comercialización y el consumo como fases fundamentales de la cadena. Segundo, el nivel de desarticulación en las medidas tomadas por los países consumidores es preocupante, así como el hecho de que se sigan usando las mismas medidas y estrategias para solucionar un problema cuyas dinámicas e implicaciones han cambiado radical y constantemente en las últimas décadas. Tercero, es fundamental entender y tratar el consumo como un problema de salud pública y encontrar soluciones que trasciendan los marcos normativos actuales, que son excesivamente punitivos. El consumo debe ser abordado también desde el enfoque de los derechos humanos y especialmente de la libertad de los sujetos para ser consumidores no problemáticos. A este respecto, las políticas de regulación del consumo deben tener en cuenta al 90% de los consumidores no problemáticos y establecer políticas diferenciadas para el resto, 10%, que pueden considerarse como personas con problemas de adicción. Cuarto, debido al escenario complejo que implica el consumo de varias sustancias de orígenes y efectos diversos, es necesario descocainizar el problema alrededor de la prevención del consumo de drogas, para poder formular una política integral, amplia y eficiente.

 

Finalmente, hay que incentivar un debate amplio, honesto, basado en evidencias científicas y sin prejuicios sobre lo que implica el consumo de drogas, ya que la represión, el tabú y el miedo que se han fomentado con el modelo actual con respecto al consumo parecen no haber tenido un efecto positivo o de contención. Durante el panel se hizo un llamado a la necesidad de centrar la atención, los recursos y las políticas en el diseño e implementación de estrategias integrales y coherentes que consideren especialmente la esfera del consumo y los mecanismos de prevención y tratamiento.

 

Políticas integrales

 

En respuesta al consenso entre los asistentes de que es necesario hacer análisis complejos del problema de las drogas para elaborar políticas mucho más eficientes, integrales y  estratégicas, se propusieron algunos elementos fundamentales a tener en cuenta:

 

• Dados los cambios que se han venido presentado en las dinámicas transnacionales de la producción, comercialización y consumo de drogas, no es preciso diferenciar tajantemente entre países consumidores y productores, por cuanto esta perspectiva binaria no se corresponde con las dinámicas actuales de la cadena de valor del negocio del narcotráfico.

• Es necesario desarrollar análisis estructurales del problema. Existe mucha información al respecto pero su tratamiento ha sido compartimentado, descontextualizado, desactualizado y, en muchos casos, obstaculizado por discursos moralistas o militaristas que impiden una  reflexión juiciosa y fructífera que redunde en alternativas más integrales y eficientes.

Por otra parte, es necesario promover la investigación y análisis con datos fiables acerca de los costos y beneficios de las políticas desarrolladas hasta ahora y de las posibles alternativas.

• Un aspecto esencial y cuyo análisis ha sido insuficiente en los casos colombiano y mexicano es, por ejemplo, el de la relación entre el conflicto armado y el narcotráfico. El énfasis en las políticas de reducción de la oferta ha cerrado el análisis a factores relacionados como son la institucionalización de la corrupción, la democratización de la violencia, el problema de la concentración de la propiedad de la tierra, factores estructurales sociales, económicos y culturales como la pobreza, la situación del agro y las dinámicas de poder entre las élites  regionales, entre otros.

• En relación con lo anterior, es fundamental seguir avanzando en análisis más complejos y estructurales de las relaciones entre drogas y violencia.

• La violencia no es necesariamente intrínseca al negocio de las drogas y sí pareciera serlo, en cambio, a la estructura de ilegalidad en la que se desarrolla. La violencia puede ser rentable  como mecanismo de relación entre los actores de la cadena, especialmente en el marco de la ilegalidad.

• Una condición para disminuir la violencia a largo plazo, y no solo la relacionada con el  negocio de las drogas, es que los estados sean fuertes y democráticos. Por lo anterior, las políticas de drogas deben propender a cumplir con este objetivo.

• Entre tanto, es necesario empezar a proponer estrategias para ir reduciendo la violencia mientras la política se replantea.

Las medidas por tomar, estructurales y parciales, deben pensarse en plazos, algunos de ellos inmediatos y urgentes, y otros más largos. Deben existir entonces agendas intermedias, pero sin dejar de lado el debate y la crítica al actual marco jurídico internacional prohibicionista y punitivo, que es la raíz de muchos de los problemas asociados a las hoy drogas ilícitas. Sobre todo si se tiene en cuenta que existen estrategias alternativas fundadas en modelos de salud pública y sensibles a los derechos humanos, que mediante la regulación de la producción, distribución y consumo de las sustancias psicoactivas, podrían tener mejores resultados sanitarios, sin los costos actuales del prohibicionismo.

 

Mirada regional

 

Una de las principales conclusiones del evento fue la necesidad urgente de analizar el problema de las drogas como un problema regional que no se resuelve únicamente con políticas nacionales. Es fundamental diseñar e implementar políticas que, respetando la soberanía territorial, permitan un tratamiento conjunto y estratégico de cara a las dinámicas geopolíticas y transfronterizas del fenómeno. En este sentido y teniendo en cuenta las  transformaciones que ha habido en el discurso de la región, se debe contribuir a la consolidación de América Latina como epicentro del cambio en el desarrollo de políticas alternativas a las promovidas por el gobierno de Estados Unidos y las convenciones del  sistema de Naciones Unidas.

 

Es crucial entonces seguir y analizar a fondo las políticas que se han venido desarrollando en países como Bolivia y Uruguay, con el fin de fomentar la diversificación de las estrategias, generar mecanismos de coordinación y cooperación, disminuir la injerencia de las tradicionales políticas estadounidenses, demostradamente ineficientes desde una mirada integral y  cualificada del problema de las drogas, y hacer de la región un escenario propicio para la discusión, el análisis y la implementación de alternativas más convenientes.

 

Los cambios en las políticas en relación con el cultivo, procesamiento y tráfico de drogas no pueden depender de las convenciones de las Naciones Unidas, prohibicionistas y punitivas, como si ese marco internacional fuera una camisa de fuerza imposible de modificar.